El cine captura lo que mató el tiempo perdido.
El tiempo y el recuerdo son dos caras de una sola moneda, como lo es para otra moneda el olvido y la muerte.
EL inmenso edificio de nuestros recuerdos se va des-construyendo, perdiendo las paredes, las ventanas. Volviéndose un esqueleto y luego escombros.
y un cine es testigo de eso...
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