Toda una generación fue dominada por músicos ingleses que eran difundidos por el imperio de turno del siglo pasado.
Ayer fui a un boliche, y la gente se emocionaba con canciones en inglés,
Nunca supe que decían, pero, de pibe, me lo meten por las venas.
De pibe, por la tele, por tus padres invadidos.
El hombre cuando se expresa, cuando muestra una danza ancestral, una canción tubular, un teatro balinés.
Sería muy gracioso que me encuentre con una banda de balineses
que hacen covers yankis, bitles,
pelucas de Yon con ojos achinados.
Ridículo. Copia mala,
Sí, el gusto es una costumbre, y se inculca.
Para cultivar el gusto hay que trabajar el hábito con lo nuevo.
Entrar, vivirlo para luego quererlo, sentirlo.
miércoles, 23 de octubre de 2013
jueves, 3 de octubre de 2013
Y digo «propia» y no «ajena», porque ya es hora de que dejéis de consideraros seres superiores que pueden ilustrar, guiar, sublimar, moralizar y dar lecciones a cualquiera. ¿ Quién os garantiza esa superioridad? ¿Dónde está escrito que ya pertenecéis a una esfera superior? ¿Quién os ha nombrado miembros de la aristocracia? ¿Quién os ha dado patente de Madurez? ¡Oh, no! El escritor de quien os estoy hablando no se entregará a la escritura por considerarse maduro, sino precisamente por conocer su inmadurez y saber que todavía no se ha hecho dueño de la forma, que es alguien que se está encaramando, pero que de momento no ha alcanzado la cumbre, alguien que está en el proceso de hacerse a sí mismo, pero que aún no se ha hecho. Y si ocurre que ha escrito una obra chapucera y desmañada, dirá: «¡Perfecto! He escrito una bobada, pero lo cierto es que no firmé con nadie un contrato para suministrar sólo obras sabias y perfectas. He puesto en evidencia mi simpleza y me alegro de ello, porque la mala fe y la severidad humanas que he desencadenado me plasman y me labran recreándome en cierta manera, y así vuelvo a nacer por segunda vez». De ahí que el poeta provisto de una filosofía sana esté tan afianzado en sí mismo que ni la necedad ni la inmadurez le dan miedo o lo incomodan. Puede expresarse y revelarse en toda la magnitud de su indolencia con la cabeza erguida, mientras que vosotros no sois capaces de expresar casi nada, porque el miedo os estrangula la voz.
Ferdydurke (W. Gombrowicz)
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